Después de montones de noticias, teorías y rumores acerca de Scream 4 por fin ha llegado el momento que este servidor tanto anhelaba. El momento en que se apagaran las luces del cine y empieza la que para mí era la película más esperada del año...y probablemente de la década.
Scream 4 regresa a Woodsboro , a los inicios de la saga diez años después del primer Scream y lo hace de una manera inmejorable, mezclando con maestría a los personajes supervivientes de las anteriores entregas con la nueva generación destinada a ser carnaza para Ghostface. ¿Pero, qué es exactamente lo que vuelve a hacer Wes Craven? pues muy sencillo, reinventar el género por cuarta vez en casi 40 años de carrera, la vuelta de tuerca que se nos ofrece es brutalmente retorcida y a la vez muy crítica con la sociedad actual (las redes sociales, la perdida de la razón, la violencia sin sentido...)esto es lo que hace ser a Scream 4 un film grandioso, no solo se ríe de situaciones cliché del género como ocurria en las anteriores, sino que además las crítica sin piedad, esa es la razón por la cual creo que este filme es tan grande, su capacidad de resurgir como un ave fénix y de explorar más si cabe la condición humana desde un punto de vista tan irónico y sarcástico que a veces incluso asusta.
De las actuaciones hay poco que decir, todos sobresalen incluso Neve Campbell que había recibido críticas bastante flojas, pero es Courtney Cox la que una vez más eclipsa al resto de una manera casi increíble, también me gustaría nombrar a Emma Roberts, cuidadito con ella porque en mi opinión dará mucho que hablar en el futuro, y si puedo decirlo, el personaje interpretado por Marley Shelton es genial, cómico a la vez que resolutivo en ciertas situaciones.
En conclusión, uno de los mejores exponentes de lo que debe ser una buena película, un filme que es más profundo de lo que a primera vista parece, lleno de referencias cinéfilas sobre la situación actual del cine de terror sin olvidar las referencias crudas y reales a cerca de los tiempos en que vivimos y de las sociedades que hemos construido en donde en lo esencial no hemos cambiado mucho respecto a nuestros antepasados.

