Si bien es verdad que no he sido un gran fan de esta trilogía hay que decir que este cuarta entrega no me ha disgustado en absoluto, partiendo de la base de que es un filme muy convencional y con algunos altibajos alarmantes, Piratas de Caribe: En Mareas Misteriosas deja un buen sabor de boca en sus más de dos horas de metraje por tener un guión más simple y menos enrredado y pretencioso que sus predecesoras.
La guinda del pastel es una vez más el infatigable Johnny Deep que se come la pantalla en cada una de sus apariciones, Penélope Cruz sorprende muy gratamente en su papel de Angélica demostrando una vez más su versatilidad a la hora de escoger papeles y cerrando la boca a todos los que auguraban su presencia en el filme como catastrófica e inaceptable, otra cosa es que su personaje aparece muy desdibujado en gran parte del metraje por culpa del guión que busca hacer más participe a Depp como gran estrella de la función.
Del resto de actuaciones tenemos que decir que el listón está muy alto, desde Geoffrey Rush que repite por cuarta vez a un Ian McShane que está más que genial interpretando a Barbanegra.
La dirección de Rob Marshall resulta muy rítmica e intenta impregnar la película de un aire aventurero mágico y clásico (a destacar la secuencia de las sirenas, un alarde de técnica esplendoroso) pero sin la pretenciosidad y las empanadas mentales de las anteriores entregas de la serie. La música de Hans Zimmer es sublime en muchos momentos y la fotografía de Dariusz Wolski (Alicia en el país de las maravillas) consigue la mezcla perfecta al intentar entremezclar fantasía y realidad de una manera muy matizada.
Su duración no se hace pesada y asistimos a la epopeya final, envueltos e interesados, a un gran nivel por las aventuras de Jack Sparrow y todo el elenco actoral del filme.
Muy recomendable para pasar un buen rato sin pretensiones.

