Hay pocos directores que consiguen que al finalizar su filme me inunde en una intensidad tan abrumadora que incluso me cuesta levantarme de la butaca. En el caso de Pedro Almodóvar lo viene haciendo casi ininterrumpidamente, desde Hable con ella, tenía muchas ganas de ver La piel que habito por muchas razones. En primer lugar porque nos guste o no Almodóvar es un creador total y un filme suyo nunca suele dejar indiferente, no solo por la propuesta que pueda presentarnos, si no por la manera en que lo hace. En segundo lugar por la trama del filme, dura y extraña que en algunos puntos se podía alejar mucho de la forma y contenido que el director Manchego nos tenía acostumbrados desde hacía algún tiempo y por último tenía muchas ganas de volver a ver juntos a Banderas y Almodóvar que desde ‘Átame’ no han vuelto a trabajar juntos.
La piel que habito es un filme duro, incomodo, extremadamente frio como si un bisturí estuviera diseccionando alguna parte de un cuerpo y nosotros fuéramos testigos directos e imparciales de los movimientos que realiza durante la operación mostrándonoslo todo, sin tapujos ni artimañas.
Como suele ser habitual en los buenos filmes La piel que habito es una obra de digestión lenta, son muchas sensaciones y sentimientos encontrados durante todo el metraje, es muy difícil el condensar en poco periodo de tiempo todo lo que el filme te ha mostrado sin embargo parece que es muy fácil escribir y decir tantas sandeces como las que he leído y oído en estos días en varios medios de comunicación, evidentemente la película te puede gustar o no faltaría más pero cuando las rencillas personales entre un crítico de cine y un director se hacen patentes se pierde la imparcialidad y por lo tanto la profesionalidad.
De la trama argumental mientras menos cuente mejor ya que en la película los pequeños detalles forman una parte fundamental de la misma y contarlos puede destrozar el conjunto general de la obra, con que sepáis que Banderas es un medico que está experimentando para conseguir una piel perfecta y más resistente es suficiente.
Como en casi todo el cine de Almodóvar los homenajes explícitos e implícitos existentes no solo a su obra (muchas cosas de Átame podemos encontrar) si no a filmes clásicos como La novia de Frankenstein de James Whale y sobre todo Ojos sin rostro de Georges Franju están a la orden del día y para un cinéfilo es un placer que un director intente homenajear aquello que ama, por esa razón creo que tampoco tendría mucho sentido que atacaran a Almodóvar ya que por ejemplo a
Brian Depalma tendrían que haberlo fusilado muchas veces por los filmes ‘Doble Cuerpo’ o ‘Vestida para Matar’...cosa que no ha sido así.
De la parte actoral solo decir que las interpretaciones de Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Jan Cornet o Blanca Suárez son esplendidas dotando todos ellos de profundidad y versatilidad a unos personajes muy complicados y con muchos matices a sus espaldas.
La piel que habito escandalizará y fascinará a partes iguales, un trabajo a tener en cuenta que seguro dará mucho que hablar en el presente y en el futuro.
Joan Español

