"Balada triste de trompeta" desconcierta a los espectadores en el Festival de Venecia
Pregunta: ¿Qué sensación le queda después de mostrar el filme?
Respuesta: Lo primero que he notado ha sido consternación. La gente estaba desconcertada. Pero, escuchando las cosas que dice la prensa italiana, creo que la recepción ha sido muy buena.
P: El desconcierto era de esperar. Algo intencionado, ¿no?
R: Me gusta porque ésa es la idea. Es un tipo de festival en el que no están acostumbrados a proyectos de este tipo y supongo que encontrar una marcianada así apetece. Trabajo justo para eso, para hacer cosas diferentes. Lo hago, en primer lugar, para excitar y entretener.
P: Llena de referentes históricos patrios (Carrero Blanco, El Lute o Raphael), ¿cree que la entenderán fuera?
R: Eso no me incumbe. He hecho una película con los elementos que necesitaba. Ellos hacen lo mismo. Nosotros no tenemos por qué saber en qué café de la Quinta Avenida se come bien y lo creemos si lo vemos en una película. Si tenemos que pensar en eso estamos perdidos.
P: Usa el payaso como símbolo.
R: Me resultan simpáticos y me dan miedo. Me provocan rechazo y fascinación. ¿Por qué tienen esa nariz roja, acaso están borrachos? ¿Su sonrisa dibujada los hace más graciosos? Esa forma de hacer reír tan descontextualizada en el tiempo me resulta muy cercana.
P: El ser director de la Academia, ¿ayuda o es un lastre?
R: Aquí les importa un bledo. Me lo preguntan como si fuera dueño de una tienda de deportes.
P: Dice que es la cinta más difícil que ha hecho. ¿Es la mejor?
R: Sinceramente, sí. Estoy orgulloso porque he sufrido mucho haciéndola. Es la que más me ha aportado. La he hecho sin importarme las consecuencias. Sin intención de ofender pero tal y como sentía la historia.
P: En su blog ha ido contando el proceso, con una sinceridad abrumadora. ¿Por qué?
R: ¿Por qué no? La gente tiene miedo a contar cómo hace las cosas, a mostrar debilidasdes.
P: ¿Qué ha aprendido con ella?
R: Que hay que contar las cosas con ganas y sinceridad, para eso nos pagan. Es una apuesta fuerte pero estoy contento.
P: ¿Expectativas en Venecia?
Estar aquí ya es una locura. Si nos llevamos un premio, si premian a alguno de mis actores, me iré más contento que Dios.
España como una macabra payasada
La película de Álex de la Iglesia ha sacudido la Mostra con su extravagante retrato sobre el franquismo.
El filme, que situa al espectador en plena Guerra Civil, hace un original repaso de la historia reciente de España. El director se sirve de la historia del payaso tonto, encarnado por Carlos Areces, y su llegada a una compañía sometida al agresivo carisma del payaso gracioso, encarnado por Antonio de la Torre, con quien rivalizará además por el amor de una mujer: la trapecista que encarna Carolina Bang.
Una efectiva metáfora de las dos Españas para una película excesiva y barroca. Rodada en nueve semanas y media –con un presupuesto de seis millones de euros–, el resultado se estrenará en salas españolas el próximo mes de diciembre.
Fuente: www.adn.es
