¿Cómo eliges los proyectos cinematográficos que vas a hacer y qué intentas conseguir como cineasta, sólo entretener para contar una buena historia, o contar una buena historia que esperas que tenga alguno tipo de impacto en la vida de las personas que la vean?
Para empezar, hacer una película para distribución mundial no es ninguna tarea fácil y hacer una buena película es aún más difícil en el mercado actual. Cuando elijo un proyecto y me comprometo a continuar con la producción, siempre me tengo que preguntar: “¿es esta la historia con la que quiero convivir los próximos dos años?”
Porque, restando el proceso largo de desarrollo, es lo que un cineasta puede esperar invertir hasta que la película está en los cines. Así que, cuanto más mayor me hago, más siento la responsabilidad de contar historias que tengan un impacto en las personas mucho después de que salgan de la sala. Si has sido suficientemente valiente, (o aburrido) y has visto mis últimas 3 películas una tras otra, (The War At Home, Rated-X, Bobby) descubrirías un hilo común en todas ellas: la exploración de nuestra fragilidad, nuestra dependencia de otros por amor y apoyo, el descubrimiento de nuestros fallos y rotura personal y el dolor que infligimos en las personas mas cercanas a nosotros. Las tres películas plantean al público preguntas muy similares: ¿Cómo llegamos a este lugar? ¿Cómo podemos curar estas heridas y hacer que estemos enteros de nuevo, tanto espiritualmente como emocionalmente?
“Bobby” surgió de la frustración e insatisfacción sufrida a causa de la falta de liderazgo en mi país. Mi esperanza era que la película tuviera algún impacto en algún político o algún aspirante a la política lo viera y recordara un mundo anterior, y se involucrara de verdad, olvidando la imagen de políticos dictados por bytes de sonido y pelo perfecto. No te podría contar las veces que me han parado por la calle para simplemente darme “las gracias” por haber hecho la película. Después de que se hubiese estrenado, recibí una carta de Bobby Kennedy Jr, quien escribió: “...he dejado de contar el número de personas que me han escrito o me han dicho que se fueron de la sala con lágrimas en los ojos y nuevamente inspirados.” Entonces, seguramente, la película tuvo un impacto.
Empezaste tu carrera actuando. ¿Cuándo decidiste trabajar detrás de las cámaras como director y por qué?
En cuanto a dirigir, no me desperté un día por la mañana y decidí, “¿no sería genial intentar esto!?”. Soy socio del DGA (Gremio de Directores de Américaa) desde hace 25 años. Desde principios de mi carrera, siempre tuve interés en dirigir, escribir, y contar historias. Al principio, quizás me inspiró más la ambición que un material bueno y entero, evidente en mis primeras dos películas como escritor y director, “Wisdom” y “Men at Work”. Y también mi intento de adaptar la novela de S.E. Hinton, “That Was Then This Is Now”. Las 3 no sólo sufrieron de mi falta de madurez como un artista, sino también de mi disposición de satisfacer el deseo de los estudios cinematográficos dirigiendo las películas a un público especifico. La audiencia es frecuentemente más lista de lo que los estudios piensan y pueden “oler” películas malas antes de que salgan.
¿Cómo responderías a la crítica de que la mayoría de las películas que nos llegan de Hollywood últimamente están llenas de violencia y sexo y tienen un impacto negativo en nuestra cultura? ¿Necesita Hollywood modificarse o son críticas injustificadas?
Cada vez me resulta más y más difícil ir al cine. Creo que hay muchos cineastas con mucho talento que han optado uno tras otro por fabricar contenido lleno de sexo, violencia, y efectos de cgi como para mantener a un niño de 12 a 16 años en su asiento 90 minutos.
Pero, ¿qué pasa con los demás?
Hollywood no parece interesado en crear películas que muevan, toquen, o inspiren. Quizás es un reflejo no tan secreto de cómo la industria se siente sobre sí misma. Hoy en día, la audiencia tiene que ver documentales, películas extranjeras e independientes para recibir algo de humanidad en ellas.
¿Tenías a tu padre en mente cuando escribiste el guión de “The Way”?
Escribí “The Way” porque Martin insistió en que grabásemos juntos una película en España. Estaba muy ocupado preparando la película que iba a seguir a “Bobby” llamada “The Public” (otra película de localidad única y de multi-personaje, ambientada en Los Angeles) cuando la financiación de disolvió. Martin sugirió que tomase un descanso de “The Public” y escribiera una historia sobre el Camino de Santiago en la que viésemos a su personaje seguir el peregrinaje cristiano milenario a través del norte de España. El problema era que, no tenía ningún interés particular en hacer una película sobre el Camino, y menos hacer una película en el extranjero. Pero Martin insistió. “Lo haremos en digital, chico. Tú y yo y un par de cámaras de mano. ¡Será divertido!”
Sin estar inspirado pero aún con menos ganas de decepcionar a mi padre (el dilema de cada hijo desde los principios de los tiempos), empecé a investigar el Camino y su historia. La idea de un peregrinaje puede ser extraña para un estadounidense pero no para el resto de extranjeros, quienes han estado haciendo peregrinajes durante miles de años a Jerusalén, Roma, o la Meca, entre otras rutas conocidas. Me sentí atraído por lo que inspira a la gente a caminar, uno de nuestros instintos humanos más básicos, cientos y a veces miles de kilómetros, llevando lo que se pueda en la espalda, y frecuentemente dependiendo de la bondad de un extraño para que te dé algo de comer o un lugar seguro para dormir. Y ahora hemos llegado a este lugar en el mundo occidental donde nuestra avaricia ya no es “buena”. Y hemos llegado a la conclusión que ese nuevo collar de oro o coche nuevo no va arreglar lo que nos aflige. Que quizás viviendo una vida más simple, viviendo con menos, quizás nos permita ser libres de las “cosas” y acercarnos a la familia, acercarnos a la tierra, y a Dios. Entonces, creé un personaje al estilo club de golf para Martin, que sufriera de tener demasiadas cosas y que no tuviera espiritualidad suficiente. Un católico no practicante que sufre una pérdida profunda que le obliga a viajar a Europa y le expone a “The Way”. Mientras lo escribía, encontré un libro maravilloso escrito por Jack Hitt llamado “Off the Road – A Modern Day Walk Down the Pilgrims Route Into Spain” que me sirvió de segunda inspiración, ya que su manera de escribir no ficticia estaba llena de anécdotas e historietas maravillosas. Así que, negocié los derechos del libro y terminé la primera versión del guión a principios de este año seguido por una misión de localización en Madrid y a través del Camino con Martin. Se adjuntaron mi tía Carmen, quien ha vivido en Madrid y trabajado como profesora durante los últimos 40 años y también mi hijo Taylor, quien lleva viviendo en España los últimos 7 años, en una ciudad que se encuentra en el Camino de Santiago. Los cuatro pasamos un par de semanas “dando la mano y sonriendo”, dando a conocer nuestras intenciones en los hoteles, a los dueños de los restaurantes, a la policía local y a los políticos a lo largo del camino, y fuimos amablemente recibidos por todos con quienes compartimos nuestros sueños y planes. Volví a los EEUU y contacté con mi amigo y productor, David Alexanian, a quien admiro por los documentales que ha dirigido y producido, “The Long Way Down” y “Long Way 'Round” y le pregunté si le gustaría ir a España y hacer una película. Seis meses después, empezamos la producción en San Jean Pied de Port, en Francia, reconocido como el punto más famoso para empezar el Camino. Siete semanas después llegamos con nuestro reparto y equipo a Santiago de Compostela donde fuimos invitados a grabar dentro de la histórica Catedral, en un tiempo reconocida como el tercer lugar más sagrado de la tierra, después del Vaticano y Jerusalén.
¿Cómo ha sido trabajar mano a mano con España?
Cuando David Alexanian y yo volamos a España el verano pasado, teníamos pocos contactos en el país. Pero teníamos un buen guión, mucha pasión y un pálpito en el corazón. Es verdad que fuimos a España a finales de julio intentando encontrar una compañía coproductora con la que trabajar. Y todo el mundo que conoce Europa sabe que Europa cierra todo el mes de agosto. Así que, en medio del disfrute de la boda de mi hijo con su mujer española en Burgos y el viaje a Santiago de Compostela para conocer al nuevo Gobierno y a los miembros del Xacobeo, estábamos locos intentando empezar a rodar la película a finales de septiembre. Era muy importante para nosotros empezar a rodar antes del Año Santo, también porque justamente el Sr. Sheen estaba disponible para rodar en ese momento. Estábamos buscando un ángel. Y ese ángel llegó en forma de Filmax y Julio Fernández. Julio, su hermano Carlos y Alberto Marini entendieron la importancia y el significado de hacer una película sobre El Camino, sobre una de la grandes joyas culturales de España. Además, todos nosotros somos gallegos, como el padre de mi padre, Francisco Estevez que era de Galicia. Así que había un vínculo entre las familias Fernández y Estevez del que todos disfrutábamos. Julio y Filmax han estado apoyando todo el proceso, proporcionándonos no solo la financiación adecuada, sino también el mejor equipo que España podía ofrecer. Desde Toni Novella a Juanmi Azpiroz, Víctor Molero a Tatiana Hernández. Filmax nos ayudó a conseguir que The Way tuviese el look de una gran producción de Hollywood y David Alexanian, Martin y yo estamos agradecidos por su influencia y ayuda a nuestros esfuerzos. Filmax fue también de gran ayuda para acceder a rodar en la Catedral de Santiago de Compostela siendo la única película que ha podido rodarse dentro. Un milagro, ¿no? Por todo esto Buen Camino y muchas gracias a Filmax y todo España por su ayuda para llevar The Way a todos los cines este año.
¿A quién crees que le gustaría ver “The Way”?
No estoy seguro de lo que atrae a la gente a ver películas, aparte del obvio marketing agresivo y la saturación de los medios. Pero una película conducida por sus personajes con GRANDES ideas como es “The Way” dependerá del boca a boca de la audiencia, de las críticas, y quizás de algún movimiento social cansado de ver películas sin humanidad. No es que hayas sido víctima de demasiada atención en televisión y cine durante los últimos años. ¿Estás contento con tus escasas apariciones como actor durante este tiempo? Mi vida, hasta ahora, es la suma de todas las decisiones que he tomado. Ahora mismo, disfruto del lujo de poder contar las historias que quiero contar, sin tener que servir a algún tipo de entidad más grande. Es la razón, sin duda, de huir de las ofertas de actuar en series de televisión. Estar al mando de tus propios proyectos no siempre te asegura un futuro económico o te garantiza que salgas en las páginas principales de las revistas. Pero sí significa hacer lo quieres hacer. El negocio está repleto de gente que simplemente quiere ser famosa. Son felices vendiendo cualquier cosa a cualquiera a cualquier precio y en el proceso venden su propia esencia. Es un trato fausto y no es para mí.
¿Al formar tu propio estilo como guionista y director, había otros cuyos trabajos admirabas, o cuyo estilo querías emular?
Hay varios directores y escritores que me han inspirado y han tenido un impacto profundo en mí a lo largo de los años, Clint Eastwood, por ejemplo. He tenido la buena fortuna de conocer a muchos de ellos. Siempre me acerco a ellos con la mano abierta y les doy las gracias por ser mis mentores. Ahora que has estado en España con tu padre, en el mismo “camino” que tu hijo,
¿cómo te ha afectado?
Rodando “The Way” a través del Camino de Santiago me ha vuelto a recordar al gran pueblo en que vivimos todos. Conocí a peregrinos de todo el mundo, Católicos y no creyentes del Sur de Corea, Japón, Francia, Alemania, América del Sur, y África, todos con un solo cometido en mente: llegar sanos y salvos a Santiago y al hacerlo, llegar a algún tipo de paz interior personal. Y yo creo que eso es lo que estamos todos intentando obtener. Estando de peregrinaje o no.
Fuente: Catholic News Service
