Entrevista con Sophie Vavasseur, protagonista en la película La posesión de Emma Evans -¿Cómo conseguiste el papel? Mi agente me mandó el guión a casa, me grabé en una cinta y se la mandé. Me llamaron y me fui a Londres para encontrarme con el director. Y así empezó. Así conseguí el papel. - ¿Recibiste mucha ayuda del director Manuel Carballo? Sí, si no, me habría perdido. En los ensayos me preguntaba qué pensaba yo de Emma y él me daba su opinión. Ayuda para tener unas cuantas ideas diferentes. Armonizamos bastante bien, teníamos las mismas ideas. Ella no se sale de lo común, es una chica normal de esa edad. Mezclamos nuestras opiniones pero coincidíamos mucho. - ¿Cómo fue el inicio de rodaje? Las primeras escenas del proyecto siempre son las más difíciles porque estás nervioso. La escena de la fiesta sirvió para romper el hielo. Había música y tuve que bailar delante de desconocidos... Fue bastante complicado. Isamaya y yo teníamos que bailar y fue un poco incómodo, pero al final nos lo pasamos bien. Una vez lo has hecho, ya no pasa nada. Y la primera vez tampoco estaba todo el equipo delante. No fue para tanto, pero era complicado porque era la primera escena. Pero estuvo bien porque rompimos el hielo a la primera. Tuve que besar a Tommy y eso también me dio mucha vergüenza. Cuando leí el guión pensé que las cosas irían cambiando, que harían cambios. Pero esto no cambió y Manuel iba diciendo: "Más largo, más largo". Estaba muy nerviosa, me daba mucha vergüenza. Y Tommy y yo nos llevamos bien, pero la primera vez que le vi pensé: "Nos besaremos en unas semanas." Y fue un poco raro, me daba vergüenza. Pero cuando ya lo has hecho una vez, no pasa nada. Teníamos una luz enorme encima que daba muchísimo calor. Cada vez que teníamos que pasarnos cinco minutos besándonos acabábamos sudando. Él lleva un piercing y una de las veces mientras nos besábamos noté que se le había caído. Pero empezaron a decir: "¿Dónde está? ¿Te lo has comido?" No me lo había comido. Así que esto hizo que pasara todavía más vergüenza. Sí, creo que esto fue lo más complicado porque nunca me había besado en una película. -¿Y la escena con Rose? También fue una escena incómoda. Se supone que le tiro los tejos a Rose. Es curioso todo el incesto que se produce en la película. A mí me gusta Tommy y a Tommy le gusto yo, y parece que Rose también está interesada en mí. Y el diablo se aprovecha. Fue una escena difícil. Sé que es inmadurez pero no pude evitar reírme. Primero tenía que besar a un chico delante de las cámaras y delante de parte de mi familia y después a una chica. Pensaba que no podía ser peor pero... Al principio fue muy difícil porque no podía dejar de reírme. Isamaya lo hizo mejor, se reía pero no tanto como yo. Pero bueno, lo superamos y cuanto más lo hacíamos, mejor salía. Además, somos muy buenas amigas. Y cuando decían "acción" lo hacíamos y ya está. Después ella me tira una piedra y seguimos con eso. La piedra era blanda, no dolía. Ella termina tirada en el suelo, cubierta de sangre. Lo repetimos más de diez veces porque yo no tiraba la piedra con suficiente fuerza. Tenía miedo de hacerle daño pero ella decía que estaba bien. Pero al principio me preocupaba hacerle daño. Tuvimos que hacerlo unas cuantas veces y fue muy frustrante, pero salió. La verdad es que nunca había hecho nada así. La piedra tenía una bolsita pegada con la sangre y cuando la lanzaba, la sangre salía sola. Así es como lo hicimos. - Háblanos de la escena del psicólogo. Me hipnotizó y fue una de las primeras escenas que hacía con la manifestación del demonio. No habíamos decidido cómo haríamos lo del diablo. Si se manifestaría de forma evidente o si debía mantenerme inexpresiva. Fue difícil porque iba hablando pero intentaba estar inexpresiva. Pero me preocupaba que no diera suficiente miedo. El hecho de doblarlo después con la voz del demonio lo hizo más fácil. Puse la voz después. En ese momento fue complicado pero al final nos gustó el resultado. Es lo que pienso de actuar en lugares reales. Fuimos a un crematorio real. Estábamos frente al ataúd con toda la familia y, si soy sincera, me metí en la escena sin pensarlo mucho. Después, durante los ensayos vi a Jo, mi madre. Cuando le vi la cara no pude dejar de llorar. No estaba actuando, me salió totalmente natural. Surgió todo natural. Es una de mis escenas favoritas porque no tuve que forzar nada surgió de forma espontánea y Jo es una actriz muy buena. Te ayuda a meterte en la escena y hace que te salga natural. No podía dejar de llorar y me di cuenta de que estaba llorando demasiado. Fue una escena muy dura pero disfruté haciéndola. Me pareció una atmósfera muy positiva y me dio buena impresión. - ¿Resultó muy difícil interpretar todos los momentos en los que estabas poseída? Si, fue realmente complicado. Estábamos en una especie de almacén. Al principio no sabía qué tenía que hacer. Era la primera semana y me sentía un poco incómoda fingiendo temblores delante de todos. Decía: "No sé cómo hacerlo". Y sí sabía cómo hacerlo pero... Richard, que interpreta a John, me ayudó mucho. Me enseñó cómo lo habría hecho él. Después de hacerlo él, ya no pasaba nada. Él lo había hecho, así que yo también podía. La verdad es que fue muy difícil. Me quedé sin energía porque quise darlo todo. Tenía todo el cuerpo tenso. No quería hacerme daño en el cuello, pero solo eran unos minutos o segundos y en la película quedaría para siempre. Así que intenté hacerlo tan bien como pude, lo di todo. Después de hacerlo tenía un poco de dolor de cabeza y estaba muy cansada. Necesitaba un poco de aire. Pero me ayudaron mucho y lo prepararon todo muy bien. Al final, salió bien. Estaban preocupados por mí y no tuve que repetirlo muchas veces. Lo hicimos unas cuantas veces y luego aprovechaban los planos de las piernas y los superiores. Así que me limitaba a mover las piernas porque la parte superior no salía. Tampoco fue tan duro. -¿Cómo transcurrió el rodaje en el baño con las cucarachas? ¿te dio mucho asco? Hicimos todas las escenas del baño el mismo día. Estoy en el baño, voy a buscar una pastilla o algo así en el armario y aparece una cucaracha. Manuel dijo que dejarían la que tuviera la cucaracha en la mano un rato para grabarla. Y pensé: "¡Sí, hombre!" Agité un poco la mano y le dije: "Se va, no se queda quieta". Eso no me gustó mucho pero en la escena siguiente, salían del váter miles de cucarachas. Empezaron a salir del váter y yo me quedé en un rincón y me senté en el suelo. Después, era como si las empujaran para que salieran y cuando ya estaban en el suelo, vinieron hacia mí y se iban por todas partes. Después, cuando hacíamos otras escenas, de repente veíamos alguna cucaracha que no tenía que estar ahí. Después salió el rumor de que las cucarachas no mueren nunca y que si partes una por la mitad se convierte en dos, pero no es verdad. Lo de las cucarachas fue una gran experiencia. La verdad es que no me molestan mucho los bichos pero las cucarachas... No me gusta verlas. -¿Y las otras secuencias con cucarachas, como las rodaste? Hubo otra en la que estaba tumbada en la cama y tenía que dejar que una cucaracha me subiera por el brazo. Manuel fue muy majo y primero lo hizo él. Y puso una cara... También tenía miedo. Lo hice, me tumbé en la cama y me puse la cucaracha en el brazo pero se iba por todas partes y tardamos mucho en conseguirlo. Se iba por las manos y, cuando conseguimos colocarla, después de decir "acción", la cucaracha decidió no moverse. Empezaron a soplar para que se moviera y yo solo esperaba que no me mordiera. Y acabé agitando el brazo para moverla. Al final salió bien pero me limpié y me froté el brazo por si tenía algo. Pero bueno, fue una experiencia. Creo que ambas fueron difíciles, cada una a su manera. - ¿Qué escena te ha resultado más difícil? Bueno, sí hay algo que realmente me resultó muy difícil. Fue cuando Lucy, mi madre, intenta apuñalarme y después se apuñala a sí misma. Eso me resultó muy difícil porque pasa todo muy rápido. Yo estoy en la cama y, de repente, entra en la habitación. Puedo imaginarme como sería si mi madre entrara en mi cuarto con unas tijeras, no sé cómo reaccionaría. Cuando actúo siempre me planteo qué haría en esa situación para que sea natural. Pero en esa ocasión no sabía qué hacer. ¿Debía gritar o algo así? Me pareció difícil pensarlo en ese momento. Siempre es más fácil cuando ya lo has hecho una o dos veces. Pero seguramente ha sido la escena más difícil. Me resultó difícil concentrarme y meterme en el papel. Es algo espantoso y fue duro. Pero es una experiencia. -¿Cómo fue el rodaje en las secuencias en las que levitas? Primero hice la escena en la que estoy tumbada en el suelo de la cocina. Era un poco incómodo estar en el suelo pero me elevaron con una pala metálica muy grande. Me tumbé sobre la pala y los chicos me levantaron. Después tenía que volver a bajar pero lo hizo mi especialista, que es genial, lo hace todo. Cuando estaba arriba del todo, me dejaron caer un poco pero ella hizo el resto de la caída. La verdad es que me gustó hacerlo, se lo conté a todos mis amigos, me decían: "¿Qué?" Y yo: "Sí". La otra que hice fue la más rara. Tenía que poner los brazos en cruz llevaba un arnés y cuando me subían, me decantaba hacia un lado y me decían que parara. Me ataron los pies y si me ladeaba intentaba ponerme recta otra vez, fue divertido. También participó la especialista porque al final me caía al suelo. Es emocionante hacer cosas así y estoy en forma porque empecé a hacer gimnasia a los cuatro y me gustó hacerlo. Creo que podría hacerlo en la vida real porque me gusta hacer gimnasia. - Resume tu experiencia en el rodaje Ha sido una experiencia brutal porque he vivido en otro país, en una ciudad preciosa durante dos meses. Estoy muy contenta por haberlo hecho, he conocido a gente maravillosa, todo el mundo es muy amable. Echaba de menos a mis amigos pero ahora me ha cambiado la rutina, tengo que estar en casa, estudiar y hacer exámenes. Pero estoy muy agradecida por poderlo haber hecho, ha sido increíble. Yo solo soy una actriz pero es fantástico poder conocer gente de otros sitios, he socializado mucho. Es fantástico. Estoy orgullosa de haber tenido esta oportunidad.
