Viernes, 07 de Enero de 2011 09:16

'Ha habido retos, siempre los hay, pero no ha sido un rodaje difícil'

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Entrevista con Stephen Billington, protagonista en la película La posesión de Emma Evans

 

 ¿Cómo conseguiste el papel de Christopher?

Hice dos pruebas. En ese momento yo estaba haciendo un Shakespeare en Shropshire, en el Ludlow Castle. Interpretaba a Lord Capuleto de "Romeo y Julieta". Así que volví corriendo a Londres, sobre todo la segunda vez que me llamaron. Les llevó un tiempo decidirse, creo que buscaban a alguien en concreto para el papel pero, afortunadamente, se decidieron por mí. Después conocí a Manu, nuestro director, que es fantástico. Nos entendimos muy bien y el proyecto siguió adelante. Pase casi dos meses  en Barcelona y ha sido genial. Me gusta interpretar personajes con una parte oscura, que tengan problemas. Algo que haga a la persona más compleja. Christopher no solo es un sacerdote católico si no que es un  sacerdote  renegado. Le han echado de  la  Iglesia por culpa de  su pasado. Todas estas cosas le convierten en un personaje interesante.

 

- ¿Cómo construiste el personaje?

Es  curioso,  Manu  y  yo  opinábamos  lo  mismo  de  Christopher.  En  mi  formación interpretativa  siempre  pensábamos mucho  en  la  biografía  del  personaje  y  yo  siempre escribo una biografía para cada personaje que interpreto. Así, tengo una idea de dónde viene. Cuando empecé a ensayar, Manu se presentó con la biografía que había escrito de Christopher. Me gustó mucho porque ningún director lo había hecho antes. Hablamos  sobre  porqué  Christopher  tiene  esta  complicación  y  esta  parte  oscura. Hablamos un poco sobre el tipo de obras benéficas que hace, que a mí me parecía algo evidente, pero me hizo pensar un poco. Manu me aportó esta clase de cosas al principio. Como  por  ejemplo,  que  fuera  entrenador  de  un  equipo  de  fútbol  desfavorecido.  Son estos pequeños detalles que hacen al personaje diferente.

 

- Describe la relación entre Emma y Christopher.

Emma y Christopher tienen una relación muy cercana porque Emma también se siente desterrada.  Se  sienten  identificados  él  uno  con  el  otro.  Ella  no  se  siente  parte  de  la familia, no tiene muchos amigos, no se siente como los otros chicos porque no va a la escuela, estudia en casa. Creo que es un aspecto que comparten. Christopher se siente un  desterrado,  ve  que  Emma  también  y  viceversa.  Además  es  su  tío  y  se  preocupa mucho por  ella,  y  eso provoca que haga  lo que  hace,  algo  sorprendente  y  espero que sobrecogedor.

 

-Cuéntanos como comenzó el rodaje para ti.

Fue raro y poco habitual empezar el rodaje con la primera escena del guión. No lo había hecho antes. Cuando llegué al plató, estábamos a unos 32º y con los focos estaríamos a unos 40º. Me paseé la escena entera sudando. Tenía que decir una frase en español que no se me quedaba. Ahora me la sé de pe a pa: "Sofía,  escúchame  un momento,  por  favor. Es  demasiado  pronto.  Por  favor,  no  se  la lleve. Piense en su hija". Han pasado casi dos meses y me acuerdo pero ese día no me salía. No fue un día fácil.

 

-¿Cómo fueron las escenas del hospital?

Las escenas del hospital  fueron difíciles para  todos, porque eran 9 escenas. Grabamos hasta las cuatro o las cinco de la mañana. Todos estábamos cansados y notábamos que habíamos trabajado muy duro. Hubo una escena en particular del hospital, que no llega al minuto y medio, pero nos llevó seis horas de grabación. Y  para Richard Félix  fue  lo  peor  porque  su  escena  fue  la  última  y,  en  ese momento, estábamos agotados. El crematorio era un  sitio  fascinante, con una atmósfera muy extraña. Fue mi primera escena  emotiva  con  Sophie.  Me  gustó  mucho,  me  dejó  asombradísimo.  Hizo  una interpretación brillante que facilitó mucho las cosas.

 

- ¿Y la escena de la cena?. ¿Tuvo muchas dificultades?

Sí,  la  escena de  la  cena  es difícil para Emma porque  es  la primera vez que  la vemos poseída fuera de la habitación del exorcismo. Rodamos la película a la vieja usanza, no hay muchos efectos creados por ordenador. Lo hemos rodado todo. Por ejemplo, cuando aparece con las lentillas blancas no ve nada, está  ciega  y  es  un  poco  raro  para  ella.  Lo  hizo  genial.  El momento  del  vómito  nos impresionó mucho tanto a Richard como a mí. La gran escena final está llena de efectos, de especialistas y, puesto que la película está hecha con métodos de la vieja escuela, tuvieron que traer máquinas a plató, las revistas volaban por los aires, los espejos y las paredes se rompían, los especialistas tenían que lanzarse, caerse o estrellarse sobre la mesa... Para  rodar  esta  escena  que  eran  unos  cinco  o  seis minutos,  necesitamos  cinco  días. Había  muchas  cosas  en  la  escena  que  tenían  que  quedar  bien.  Para  mí,  el  reto  fue empezar a filmar la escena el martes y acabarla el lunes siguiente e intentar mantener la continuidad.  Intentar  recordar  dónde  estaba,  qué  había  pasado  y  conseguir  el mismo estado de ánimo para que al juntar la escena, pareciera real.

 

-¿Como preparaste la escena del exorcismo?

No estaban en el guión pero tuve que aprenderme oraciones de exorcismos. Por suerte, están  todas  en  Internet,  las  memoricé  y  tuve  muchos  recursos  para  aplicarlos  a  esa situación.

 

- ¿Qué tal ha sido trabajar con Manuel Carballo?

Lo mejor de trabajar con Manu es que está abierto a las nuevas ideas, a los cambios en el diálogo, le gusta improvisar parte de las escenas y eso era muy necesario por el tipo de escenas que eran. Necesitábamos un poco de libertad y él nos la proporcionó, lo que lo  hizo  todo  mucho  más  fácil,  nos  divertimos  y  nos  dio  la  sensación  de  haberlo conseguido.

 

- Resume tu experiencia en el rodaje de esta película

La verdad es que no he tenido muchas dificultades durante la película, ha sido genial. Es un  equipo  fantástico  y  el  reparto  también  lo  era. Me ha  encantado  trabajar  con Manu que,  como  he  dicho,  es  una  persona  abierta  a  las  ideas  de  los  actores.  Para mí  fue importante poder ir un poco a mi aire. Cuando  trabajas con un guión que  se ha escrito en español y  luego  se ha  traducido al inglés, hay ciertas  frases que no  funcionan. Manu nos ha apoyado muchísimo con  los cambios necesarios del diálogo que hemos tenido que hacer para que el discurso fluyera. Ha habido retos, siempre los hay, pero no ha sido un rodaje difícil. Todo el mundo nos lo ha puesto muy fácil y ha sido un gustazo.

 

 

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