Entrevisa con Bruno Ganz, actor que interpreta a Tiziano Terzani en la película 'El fin es mi principio'
¿Cómo fue su primer acercamiento a Tiziano Terzani?
Ya había leído el libro antes de que acabaran de escribir el guión. Luego me he leído otro que habla de los videntes. Pregunté a mucha gente sobre sus libros y me sorprendió la gran cantidad de personas que le habían leído. Era gente con interés por lo espiritual o gente en busca del sentido. Los lectores no eran solo los que se acordaban de sus artículos en DER SPIEGEL, sino también gente más joven.
¿Qué es lo que le interesó especialmente de Tiziano Terzani?
La mezcla. Tiziano era un tipo profundamente italiano que además tenía una mentalidad y una educación muy europeas y al mismo tiempo era un gran apasionado de la cultura asiática. Eso hacía que fuera tan abierto al mundo. Además, también me fascinó su forma tan poco accidental de afrontar la muerte.
También me interesó el hecho de que fuera testigo de grandes acontecimientos del siglo pasado; estuvo en Vietnam y vivió la época de Pol Pot y Mao hasta el final. Como actor me interesó mucho la manera de contar los acontecimientos del siglo. Además, el viaje que hizo al Himalaya era claramente una respuesta al cáncer que le habían diagnosticado. No quería ser una víctima más que padece una enfermedad, quería construir algo para llegar mejor al final que nos espera a todos. Este viaje es signo de su voluntad de lucha y de su fuerza.
¿Podría describirnos el proceso que realiza como actor al ponerse en la piel de un personaje como éste?
Durante casi dos meses memorizaba el texto todos los días. A veces hasta ocho horas diarias. Aprender el texto no es algo mecánico, sino que se desata la fantasía. De esta manera uno se acerca al personaje. Fingir que uno es este hombre es absurdo. Pero tenía que salir de mi privacidad y la barba que llevé me ayudó mucho en ello, aunque me la quité más tarde. En este caso no se trataba de hacer un retrato realista como en el caso de Hitler. Es otra cosa. En este caso, el acercamiento tuvo lugar en gran parte gracias al aprendizaje del texto.
¿Hay alguna escena que lo resuma todo?
La quintaesencia es la recuperación del paraíso, sentirse una parte del mundo. Un día, mientras Tiziano estaba a 6000m de altitud en el Himalaya, vio a una mariquita volando por encima de un profundo abismo hacia las montañas. Se imaginó que él era esta mariquita. Esta escena expresa el sentimiento de volver a encontrar la unidad, el sentimiento cósmico, que nosotros solo somos una parte del todo a la espera de la muerte. En el futuro me acordaré más de esto que de los relatos de sus viajes.
¿Qué importancia tiene el morir y la muerte en su propia vida?
Me doy cuenta que es la tercera película consecutiva que interpreto en la que muero. Pensé que quizás, anticipándola como actor, sería una oportunidad lúdica para acercarme a la muerte. He muerto muchas veces en el escenario y cuando era joven, no entendía el verdadero significado de esta muerte. Entonces era una alegría sufrir una muerte bonita interpretando a un personaje de Shakespeare, pero era demasiado estúpido para entender en qué dimensiones me estaba moviendo. Pensé: eso es arte, es la interpretación. Ahora han cambiado las cosas. Creo que al fin y al cabo uno no puede prepararse para la muerte. Pienso en ella a menudo y soy muy consciente de que, haciendo este tipo de películas, no queda muy lejos. Pero no me parece que me aporte algo, que me facilite el enfrentarme a mi propia muerte. No creo en esto.

