Viernes, 11 de Febrero de 2011 12:22

'Valor de ley' revitaliza la nostalgia por el Western

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Valor de ley es una mítica historia del Oeste sobre una aventura de venganza y valor de los oscarizados cineastas Jeol y Ethan Coen, cuya conmovedora adaptación sintoniza perfectamente con el humor franco, la atrevida narrativa y la ruda belleza de la novela de Charles Portis, un clásico de la literatura norteamericana.

  

La época es la década de 1870, el lugar la Norteamérica de la frontera de justo después de la Guerra Civil, y el narrador es la joven Mattie Ross, que con 14 años de edad emprende viaje a Fort Smith, Arkansas, decidida a buscar justicia por la muerte de su padre, tiroteado a sangre fría. Con un reparto de lujo, que incluye al oscarizado Jeff Bridges (Corazón rebelde), al nominado al Óscar Matt Damon (Invictus), al nominado al Óscar Josh Brolin (Milk), Barry Pepper (Salvar al soldado Ryan) y a la joven promesa Hailee Steinfeld como una de las jóvenes heroínas literarias con más coraje, Valor de ley ha sido escrita para la pantalla y dirigida por Joel y Ethan Coen y producida por Scott Rudin, Ethan Coen y Joel Coen.  Los productores ejecutivos son Steven Spielberg, Robert Graf, David Ellison, Paul Schwake y Megan Ellison. 

 

Mattie Ross (STEINFELD) llega a Fort Smith como única representante de su familia, en busca del cobarde Tom Chaney (BROLIN), de quien se dice que mató a su padre por dos monedas de oro antes de huir como un fugitivo al territorio indio. Decidida a seguir a Chaney y hacer que le ahorquen, Mattie le pide ayuda a un hombre del que se dice que es uno de los jefes de policía más rudos que hay en la ciudad: el borrachín de gatillo fácil Rooster Cogburn (BRIDGES), quien, después de muchas objeciones, accede a perseguir a Chaney. Pero Chaney es ya el objetivo del parlanchín ranger de Texas LaBoeuf (DAMON), quien también se propone capturar al asesino y llevarlo a Texas para cobrar una sustanciosa recompensa, lo que hace que los tres choquen por el camino. Todos ellos decididos y obstinados, cada uno de ellos impulsado por su propio y rudo código moral, esta insólita banda cabalga hacia un juicio impredecible, y se van viendo envueltos en la materia de las leyendas: malicia y brutalidad, valor y desilusión, tenacidad y amor sin reservas.

 

El sobresaliente equipo de producción está compuesto por colaboradores de muchos de los proyectos anteriores de los hermanos Coen, entre ellos el director de fotografía nominado al Óscar  Roger Deakins, ASC, BSC (El hombre que nunca estuvo allí, O Brother). El montaje es de Roderick Jaynes y la música de Carter Burwell.

  

Todo sobre la producción

 

“La gente no se cree que una chica pudiera partir en pleno invierno a vengar la muerte de su padre, pero así ocurrió” - VALOR DE LEY, de Charles Portis.

  

  

En 1968, el periódico The Saturday Evening Post publicó una novela por entregas que fascinó a los lectores con una historia que daba al instante la impresión de ser una grandiosa e intemporal leyenda norteamericana, y les hacía desear fervientemente seguir leyendo. Era la novela de Charles Portis Valor de ley, la historia de una chica extraordinariamente tenaz que busca vengar la muerte de su padre con la ayuda de un curtido policía de frontera y de un franco ranger de Texas que se internan en territorio indio en busca del asesino. Sazonada con un humor seco, repleta de personajes obstinadamente individualistas, y enriquecida con majestuosos temas norteamericanos, la novela llegaría a tomar vida propia.

 

Al igual que Mattie Ross, llegaría a cruza la frontera de ese territorio en el que los acontecimientos de la vida real se convierten en grandes historias y leyendas, convirtiéndose tanto en un best-seller como en un sólido clásico literario, que ha seguido pasando durante décadas de lector en lector y de escritor en escritor. Pronto, el libro se enseñaba en los colegios, en 1969 se convirtió en una película protagonizada por John Wayne, y el título se integró en la esencia misma del idioma.

 

Las palabras “valor de ley” llegaron a representar la clase de coraje terco y engreído que puede  hacer que una persona salga de unas circunstancias incomprensibles, un concepto esencial del carácter norteamericano. Pero la historia de Portis trataba de algo más que del valor. Narrada por la cruda y nada sentimental solterona en que se va convirtiendo Mattie Ross en el transcurso de su escapada, también sondeaba la agitación del carácter norteamericano, con sus conflictos entre el deseo de aventuras y la necesidad de un hogar, entre el deseo de enmendar las injusticias y el coste de esa retribución para el cuerpo y el alma. Los personajes de Mattie, Rooster Cogburn y LaBoeuf chocan a lo grande no sólo entre ellos y los forajidos que persiguen, sino con sus propios sentimientos, oscilando entre la independencia y la honradez.

 

Lo que le da a la novela su cualidad trascendental e intemporal es mayormente la voz de Mattie, única en la literatura. El célebre autor George Pelecanos afirmaba en una entrevista en 1996: “La voz de Mattie, irónica y segura de sí misma, es una de las grandes creaciones de la ficción moderna. Yo la comparo con la de Huck Finn, y no es una hipérbole.... Y lo más importante es que puede ser apreciada por lectores con edades, niveles educativos y clases sociales diferentes. Es una obra de arte igualitaria”.

 

 

Portis escribió en total cinco novelas (Valor de ley fue la segunda, después de Norwood), y a lo largo de los años, los lectores han ido enamorándose de su alquímica mezcla de folclorismo cómico y atrevidos temas arquetípicos. Entre quienes llegaron a admirar la obra de Portis estaban Joel y Ethan Coen, quienes han realizado algunas de las historias cinematográficas más convincentes de nuestra época, empezando por el clásico de cine negro Sangre fácil e incluyendo Arizona baby, Muerte entre las flores, la oscarizada  Fargo, El hombre que nunca estuvo allí, O Brother, la también oscarizada No es país para viejos, y Un tipo serio.

 

“Habíamos leído los libros de Charles Portis, pero éste nos parecía especialmente apropiado para hacer una película de él”, dice Ethan sobre su decisión de adaptar Valor de ley.

 

Los hermanos se sintieron atraídos por la valiente decisión de Portis de colocar a una indomable muchacha en el centro de una novela repleta de brutalidad, ironía y crudeza, lo cual casaba con su sentido de lo inusual. La historia de Mattie ciertamente está llena de la cruda humanidad y el acerbo ingenio que caracterizan a menudo la visión cinematográfica de los Coen, pero al mismo tiempo, Valor de ley es una novedad para ellos, conteniendo su narrativa más descaradamente literaria, emotiva y directa.

 

“La historia ciertamente pertenece al raro género de aventuras de jóvenes”, dice Joel.

 

“La cuenta una niña de 14 años muy segura de sí misma”, añade Ethan, “lo que probablemente hace que el libro sea tan gracioso y extraño. Pero es también como Alicia en el País de las Maravillas, porque esa chica de 14 años se encuentra en un entorno que, hoy en día, resulta muy exótico”.

 

Continúa Ethan: “Esa es otra cosa que tiene el libro, que el escenario es muy exótico, pero obviamente Portis conocía la época y el lugar. Plasmó tan vívidamente los detalles del escenario que se convierten en algo surrealista”.

 

La novela también es decididamente un western, un género que los hermanos Coen querían abordar abiertamente por primera vez. Aunque algunos pondrían a No es país para viejos en esa categoría, para Joel y Ethan esa película era un thriller moderno. Los tonos de las dos películas difieren: “No es país para viejos estaba ambientada en Texas”, explica Joel, “pero era una película contemporánea. Nadie monta a caballo excepto en el sentido de que la gente tiene que conducir para llegar al campo. Nunca pensamos que fuera realmente un western. Para nosotros era algo diferente”.

 

El guión permaneció fiel a la estructura que Portis le dio a la novela, manteniendo a Mattie en su núcleo y cerrando su círculo como una ruda mujer mayor que busca a Rooster Cogburn en un decadente espectáculo del salvaje Oeste en Memphis. Al igual que Portis, querían darle a la voz de Mattie (tan sencilla, inmutable y sonora como una vieja balada) su máxima expresión en la pantalla, y retratar a los igualmente fascinantes Rooster Cogburn y el ranger de Texas LaBoeuf a la luz de la suposición (o la esperanza) de ella de que puede que todos estén unidos por algo enérgico y honorable en sus espíritus.

 

Jeff Bridges, que consiguió el papel de Cogburn, dice que fue la idea de mezclar la cadencia auténtica del libro y su tono jovial aunque conmovedor con el enfoque cinematográfico de los Coen lo que le ilusionó mucho por interpretar a un personaje irónico de una manera fresca.

 

“Cuando los Coen mencionaron por primera vez la idea de hacer Valor de ley, les dije: 'Vaya, ¿no se hizo ya esa película? ¿Por qué queréis hacerla otra vez?' Y ellos me dijeron: 'No queremos hacer un remake, vamos a hacer una versión del libro original de Charles Portis’. Así que leí el libro e inmediatamente me di cuenta de lo que hablaban. Parecía la historia perfecta para que los Coen hicieran de ella una película. Y, dado que nunca antes habían hecho una auténtica aventura del Oeste, iba a ser una sorpresa”.

 

Añade Matt Damon, quien interpreta a LaBoeuf: “No había leído el libro hasta que me lo pasaron los hermanos Coen, pero es una novela norteamericana fantástica que merece ser reconocida como tal. Su adaptación era sencillamente genial. Utilizaban muchos de los diálogos originales y captaban el oído de Charles Portis para la forma en la que hablaba realmente la gente. Me dejó de una pieza. Y aún así, se siente la voz de los Coen, porque son unos artistas muy potentes”.

  

Y concluye Barry Pepper, quien interpreta al forajido Lucky Ned, y que trabaja por primera vez con los Coen en Valor de ley: “Los diálogos de la novela son como poesía de vaqueros hecha por Shakespeare. Los hermanos Coen captaron ese ritmo, esa musicalidad concreta. Lo más destacado de su adaptación es lo concreto y verdadero que es su lenguaje. La forma en la que han reinterpretado y luego expandido visualmente lo que hizo Portis en su novela es algo bastante bello y especial”.

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