Adaptación de una obra de Wajdi Mouawad, INCENDIES es una conmovedora búsqueda iniciática que el horror de la guerra produce en una persona y revela con fuerza y poesía la herencia indeleble del ciclo de la violencia y el poder inaudito de la resistencia.
Cuando el notario Lebel (Rémy Girard) hace a los gemelos Jeanne y Simon Marwan (Mélissa Désormeaux-Poulin y Maxim Gaudette) la lectura del testamento de su madre Nawal (Lubna Azabal), se quedan atónitos al ver que les hace entrega de dos sobres, uno destinado a un padre que ellos creían muerto y el otro a un hermano cuya existencia ignoraban.
Jeanne ve en este enigmático legado la clave del silencio de Nawal, encerrada en un mutismo inexplicable en las últimas semanas antes de su muerte y decide viajar de inmediato al Próximo Oriente para exhumar el pasado de una familia de la que no sabe prácticamente nada...
A Simon no le importan los caprichos póstumos de una madre que siempre se ha mostrado distante y poco afectuosa con ellos, pero el cariño que siente por su hermana lo impulsará a reunirse con Jeanne y recorrer con ella el país de sus antepasados siguiendo la pista de una Nawal muy lejana de la madre que han conocido.
Respaldados por el notario Lebel, los gemelos se remontarán al comienzo de la historia de la mujer que les dio la vida y descubren un destino trágico marcado a fuego por la guerra y el odio..., y el valor de una mujer muy especial.
Notas del director
Cuando vi por primera vez la obra Incendies, tuve la misma impresión que cuando vi por primera vez Apocalypse Now: me quedé sin aliento. En ese momento supe de inmediato que iba a hacer una película.
El texto de Incendies es como la partitura de un gran compositor clásico: inspira directamente unas imágenes fuertes. Además, la puesta en escena de Wajdi está llena de imágenes teatrales muy potentes, de una rara belleza. No he podido utilizarlas porque pertenecen al alfabeto del teatro, pero he podido remontarme a su fuente y traducirlas al cine. Wajdi me ha dado algunas claves que me han ayudado. Aceptó prestarme Incendios cuando leyó unas cincuenta páginas que le propuse como esbozo, y me hizo el más hermoso de los regalos: la libertad. Sencillamente, me dio carta blanca. Pienso que es la única forma de hacer una adaptación. Hace falta que el autor nos haga el regalo de que podamos comenter nuestros propios errores.
No se menciona explícitamente el nombre del país del Próximo Oriente en el que se desarrolla la historia y esto fue algo que me agobió durante todo el proceso de elaboración del guión. Al final decidí hacer como en la obra teatral e inscribir la película en un espacio imaginario como en el caso de Z, de Costa Gavras, para desvincular la película de cualquier idea política preconcebida. La película trata de política pero también es apolítica.
El objetivo de la obra es profundizar en el tema de la cólera y no el de generarla: el territorio de INCENDIES es un campo de minas históricas.
Para llevar a la pantalla un texto tan dramático y para evitar el melodrama, he optado por la sobriedad de un realismo crudo, conservando el factor mitológico de la obra, con la ayuda de una elaboración de la luz natural y de las sombras. La emoción no debe ser un fin, sino un medio para lograr el efecto deseado de catarsis. Entre otras coas, INCENDIES es el viaje de Jeanne y Simon hacia el origen del odio de su madre.

