Animal Kingdom es una película de gangsters, pero con un aire distinto. Una visión atípica de Melbourne, una de las grandes ciudades de Australia. Sobre la negra visión de esta ciudad, Michôd comentó que "lo que me inspiró para escribir la película es una serie de libros de Tom Noble, que era informador de la policía para un periódico. A los 18, cuando me mudé de Sydney a Melbourne, se leía en las noticias que cada semana se robaban siete bancos. Había bandas, y los policías entonces eran tipos duros. Entonces estaba permitido a la policía matar gente en persecuciones, cosa que era muy común".
Michôd continuó relatando que "todo esto se detuvo en 1988, con algo que se refleja en la película. Se trata del asesinato por revancha de una banda, un crimen tan brutal que acabó con la guerra entre policías y criminales. La policía se tomó la justicia por su mano en esta revancha". Un entorno salvaje, que se refleja en el título de la película: "es una jungla de diferentes personajes: policías, criminales, abogados... un mundo de criaturas depredadoras y víctimas".
En un mundo competitivo
Un mundo, el criminal, que ha atraído mucho al cine a lo largo de la historia. Es por eso, quizás, que Michôd expresa su afán de que se diferenciase de las películas usuales del género: "pensé que si iba a hacer este tipo de película, debía pensar qué elementos integrar para que fuera distinta. Es posible que, en ocasiones, actuase como un filme de terror. Quería que el público lo viviese como una violencia que explota, que viene de la nada".
El realizador reconoció que "uno de mis miedos era hacer una película que desapareciese en la nada; para mí era importante hacer una película inusual, que causase impacto. Antes parecía que un director se podía permitir hacer dos primeras películas mediocres, pero ahora hay un mundo tan competitivo que si tu primera película no es excepcional, lo vas a tener difícil para hacer más películas".
Una de las cosas más llamativas en Animal Kingdom es la construcción de los personajes, y el trabajo con los actores. Sobre el papel de la matriarca, interpretado por Jackie Weaver.
Michôd explicó que "me interesaba una estructura familiar disfuncional. No es tanto una matriarca, sino la madre de unos chicos problemáticos, es el apoyo que hace que se mantengan juntos. Eso es así porque le encanta cómo la hacen sentirse, consiguen que se crea el centro de este mundo tan peligroso".
Un personaje asustado
El director afirmó que "estaba convencido de que este personaje era un elemento seguro para hacer de la película algo inusual".
Acerca del personaje adolescente, J, Michôd comentó que "quería que la película hablase de cómo se va forjando el perfil moral de un adolescente en un mundo envenenado". Un papel que requería un perfil muy particular, y para el que se hizo un casting con más de 500 chicos. El elegido fue finalmente James Frencheville, sobre el que Michôd dice "me sigue impresionando su interpretación, realmente me sentí afortunado de tenerlo".
Frencheville acierta de pleno en su interpretación de "un personaje cerrado en sí mismo, asustado. En Australia es así como son los chicos de 17 años. Parecen mentalmente poco aptos, pero no es cierto: no son vacíos, tienen un mundo interior que se mueve, pero no saben expresarlo. J aprende a expresarse en un mundo envenenado".
Sobre la participación de Guy Pearce en la película, Michôd señaló que "era un papel difícil, que requería un actor con talento. Mi idea era Guy Pearce; desde un principio, le mandé el guión y me dijo que sí enseguida, con entusiasmo. Es un actor muy generoso, de gran reconocimiento, que confió en mí".
Michôd, además, reiteró su alegría por encontrarse en Gijón: "antes de acabar la película, ni siquiera imaginaba que iba a estar en este precioso rincón de España hablando de ella, conociendo a otros cineastas... Me siento muy afortunado". Michôd afirmó, además, que "la mayoría de películas de Gijón son sorprendentes. Ésa es la semilla de un buen festival de cine".
Fuente: www.gijonfilmfestival.com
